Uno de los dilemas más apasionantes y difíciles en el arte del cuquillo es el manejo del temperamento. Todo cazador sueña con un macho que pelee en el puesto como un león frente a las perdices del campo, pero que al mismo tiempo se mantenga sereno, noble y tranquilo en su casillero cuando su dueño lo coge o le cambia el comedero.
1. El pájaro excesivamente arisco vs el pájaro aburguesado
Los dos extremos son indeseables para la caza:
- El pájaro excesivamente montaraz: Un macho que entra en pánico cada vez que una persona entra al jaulero, se rompe las plumas de la frente contra los barrotes y se aplasta en el suelo. Al llegar al puesto, cualquier crujido de una rama lo silencia durante horas.
- El pájaro domesticado o «ganso»: Criado como una mascota casera, sin distancia zootécnica. Ha perdido el respeto al ser humano y, lo que es peor, ha perdido la tensión territorial: no siente rivalidad hacia las perdices del campo y se vuelve apático en el tanto.
2. El concepto de nobleza en el cuquillo
En el argot tradicional, nobleza no significa debilidad o mansedumbre estúpida. La nobleza es la confianza serena en el jaulero combinada con una agresividad territorial intacta hacia los demás machos de su especie. El macho noble mira a su dueño a los ojos sin sobresalto, atiende a su silbido y se siente el rey de su pequeño palacio de alambre.
3. Ejercicios diarios de habituación en agosto
Con el pelecho en su recta final, agosto es el mes idóneo para trabajar la cabeza del pájaro:
- Presencia tranquila y rutina: Coloca la jaula en un punto de paso habitual de la casa o el patio durante dos o tres horas al día. El pájaro debe ver a las personas caminar a un metro de distancia sin que nadie haga aspavientos ni movimientos bruscos.
- El lenguaje vocal suave: Háblale siempre con el mismo tono bajo, silba una nota suave antes de tocar el sayón o descolgar el casillero. Las aves memorizan los timbres de voz y asocian ese sonido con la seguridad.
- La golosina en el comedero: Cuando te acerques a limpiar, deposita dos o tres semillas de cañamón, una pipa o un grano de trigo en el comedero delante de él. El pájaro asociará tu mano con una experiencia positiva.
El buen macho de reclamo se hace a base de horas de convivencia tranquila. La bravura la trae en los genes; la serenidad en la jaula se la enseña su dueño.
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