A primeros de agosto, tras casi dos meses de pelecho silencioso, el jaulero empieza a cambiar de aspecto. Los montoncitos de plumas viejas caídas en la bandeja del casillero se van espaciando y los machos de reclamo (*Alectoris rufa*) comienzan a sacudirse con otro brío. Sin embargo, no hay que precipitarse: que un pájaro parezca bonito a simple vista no significa que haya culminado la muda.

1. El examen del ala: la novena y décima remera

El único criterio biológico infalible para saber si un ave ha finalizado el pelecho es abrir el ala con suavidad e inspeccionar las remeras primarias más externas:

  • La muda de las alas avanza desde el interior hacia el exterior. La novena y la décima remera son las últimas en caer y las últimas en completarse.
  • El cañón seco vs el cañón de sangre: Revisa la base del cálamo, donde la pluma se inserta en la piel del ala. Si aún presenta una envoltura blanquecina cerosa (la camisa del folículo) o una tonalidad azulada violácea que delata riego sanguíneo activo, la pluma sigue tierna y en crecimiento.
  • La muda solo se considera cerrada cuando el cálamo de la décima pluma está completamente transparente, duro y sin restos de vaina folicular.

2. La cabeza y la gorguera: las zonas de mayor rozamiento

El collar de motas negras y la máscara blanca de la garganta sufren un desgaste continuo por el roce con el comedero y el bebedero.

Pasa la yema del dedo a contrapelo suavemente por el pescuezo y la coronilla del macho. Si palpas pequeñas púas duras y ásperas, significa que todavía quedan cañones brotando. Tocar esas zonas en crecimiento produce molestias agudas en el animal y puede provocar pequeñas hemorragias subcutáneas.

3. El cambio de actitud: los primeros cantes del alba

Cuando la pluma seca y los niveles hormonales empiezan a estabilizarse de nuevo, el macho experimenta una subida natural de energía:

  • Pasa largos ratos acicalándose, ordenando las listas de los flancos y frotando la cabeza contra el lomo para extender la grasa de la glándula uropígea.
  • Se estira en el barrote, adoptando esa postura erguida y desafiante tan característica de la casta campera.
  • Comienza a lanzar los primeros piñoneos suaves o coplas cortas de partida con el primer lucero de la mañana, anunciando que vuelve a estar listo.
Tener paciencia diez días más en agosto asegura un plumaje duro y cerrado para todo el año. Quien saca al pájaro antes de tiempo, corre el riesgo de que una pluma tierna se rompa y no vuelva a nacer hasta la temporada siguiente.

En Perdices Tavi conocemos el valor de los tiempos. Si estás preparando tu equipo para este otoño o buscas incorporar un ejemplar de máxima calidad, revisa nuestros criterios en la sección de machos de reclamo o lee nuestra guía sobre la nutrición durante la muda.