En la naturaleza, es común observar a las perdices rojas picotear en los bordes de los caminos de tierra o en canchales pedregosos a primera hora de la mañana. No están buscando semillas caídas: están ingiriendo pequeñas piedras duras, conocidas en términos zootécnicos como grit, un elemento biológico imprescindible para su supervivencia.

1. La molleja mecánica y el grit silíceo insoluble

Las aves carecen de dientes con los que masticar los granos duros de trigo, cebada o las leguminosas silvestres. Las semillas bajan enteras por el esófago hacia el buche, donde se reblandecen con la saliva, y de ahí pasan al estómago muscular o molleja.

La molleja está formada por dos pares de músculos muy potentes revestidos por una capa córnea interna llamada koilina. Al contraerse rítmicamente con una fuerza asombrosa, las piedrecillas duras de cuarzo o sílice retenidas en su interior actúan como auténticas muelas de molino, triturando el grano hasta convertirlo en una pasta fina que el intestino delgado puede asimilar.

Si un macho de reclamo no dispone de grit insoluble, el grano pasa a medio digerir a las heces, provocando desnutrición crónica aunque el comedero esté siempre lleno.

2. El grit calcáreo y los minerales para el cañón

Hay que distinguir con claridad entre dos tipos de suplementos minerales:

  • Grit silíceo (insoluble): Pequeñas partículas de piedra cuarzosa de 1 a 2 milímetros de aristas redondeadas. Su función es 100% mecánica y permanece en la molleja durante semanas hasta desgastarse por completo.
  • Grit calcáreo soluble (conchilla de ostra o piedra caliza molida): Se disuelve por la acción de los ácidos gástricos y aporta calcio, fósforo y magnesio al torrente sanguíneo.

Durante julio y agosto, el requerimiento de calcio de la perdiz se dispara: los cañones de las nuevas plumas exigen una matriz mineral sólida para que el raquis no se doble ni se parta cuando el ave mueva las alas con energía.

3. Cómo suministrarlo en el jaulero

Basta con colocar en la jaula un pequeño bizcochero o dedal con una mezcla a partes iguales de piedrecitas de sílice lavadas y conchilla triturada. El ave no abusará de ello: su propio instinto biológico le indicará exactamente cuántos granos tragar cada tres o cuatro días según lo que su digestión le demande.

Un pájaro con la molleja bien armada de piedras aprovecha cada caloría del grano, hace heces compactas y luce una pluma tersa y resistente.

En Perdices Tavi cuidamos cada detalle nutricional y digestivo en nuestro criadero de Huéneja. Para más consejos prácticos sobre el cuidado diario del reclamo, consulta nuestra guía para seleccionar y mantener machos de reclamo.