El traslado de perdices desde las instalaciones de cría hasta los cotos de destino o las ferias cinegéticas representa uno de los momentos más delicados de toda la cadena. En verano, cuando las temperaturas exteriores rozan los 40 °C, el transporte de aves vivas no deja margen a la improvisación: exige furgones especializados, módulos técnicos homologados y una planificación rigurosa del minutaje de ruta.

1. El diseño del módulo de transporte: altura y rejilla

Las cajas de cartón cerradas o los cajones ciegos de madera son una aberración en verano: acumulan calor por efecto invernadero y carecen de renovación de aire. El estándar profesional de bienestar animal exige módulos plásticos específicos:

  • Altura limitada (entre 18 y 22 cm): La altura del compartimento debe permitir que el ave esté de pie con naturalidad, pero impidiendo que tome impulso vertical para saltar o aletear descontroladamente. Esto evita que las aves se descalabren la cabeza contra el techo o se fracturen cañones de la pluma.
  • Paredes caladas y suelo antideslizante: Las ranuras laterales deben garantizar un flujo de aire laminar continuo a través de todas las cajas apiladas. El suelo debe disponer de una textura que evite resbalones en frenadas y que mantenga a las aves separadas de sus deyecciones.

2. Control de densidad: el peligro del hacinamiento

Una perdiz en transporte genera una cantidad notable de calor metabólico y humedad por respiración. Si se sobrepasa la densidad recomendada, la temperatura en el interior de las cajas sube varios grados por encima de la temperatura del vehículo en cuestión de minutos.

En Perdices Tavi reducimos la carga por módulo en un 20% adicional durante los traslados de julio y agosto: preferimos dar más espacio libre a cada pájaro para que pueda estirar el cuello y disipar calor sin agobios.

3. Ventilación del vehículo y circulación de aire

El vehículo de transporte debe contar con un sistema de renovación de aire forzado:

  • Extractores de techo y toberas frontales: El aire fresco debe entrar por la parte superior delantera y extraerse por la trasera, creando una corriente suave y homogénea que no golpee de frente a las aves como un vendaval directo.
  • Separación entre columnas de módulos: Los paquetes de cajas nunca se pegan unos a otros como un bloque macizo; se dejan pasillos de aire de al menos 5 o 10 centímetros entre hileras para que el aire fresco bañe cada compartimento por todos sus costados.

4. La regla de oro: viajar de noche o al despuntar el alba

Durante el estío, ningún vehículo con aves vivas debe rodar por autovía o pistas de tierra a mediodía. Las rutas se programan para salir a las 4:00 o 5:00 de la madrugada, aprovechando la fresca nocturna para llegar al coto justo con la primera luz del día, cuando el monte aún conserva la humedad del rocío.

Un pájaro que viaja fresco, con espacio y sin estrés llega al coto con la misma fuerza y el mismo brillo con el que salió de la finca. En el transporte no se ahorran costes: se asegura la vida del animal.

Si organizas una repoblación o necesitas perdices de vuelo para tu sociedad de cazadores, conoce nuestro protocolo de entrega directa en finca en la sección de perdiz roja para repoblación y ojeos.